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Después de una buena Confederaciones el año pasado, eliminando a España (cabe acotar que es el único equipo que le ha ganado, desde que Del Bosque es el Seleccionador) y poniendo en apuros a Brasil, Estados Unidos sigue demostrando que hay un crecimiento, que la vaina va en serio.
Hoy, en el primer partido de la fase de grupos del Mundial, EE.UU. se enfrentaba a Inglaterra. A la poderosa y favorita, Inglaterra de Capello. Parecía un partido imposible para los de Bradley.
Estados Unidos planteó el mismo partido que siempre plantea: aguantar, salida rápida a la contra y confianza en los balones parados. Esto genero que, por obligación, Inglaterra tuviera que salir de su zona de comodidad. A Capello le gusta que su equipo juegue ese mismo fútbol que hace EE.UU. pero si tu rival no quiere tener nada que ver con el balón y tú eres Inglaterra, no te queda otra que proponer.
De los gringos, me quedo con la labor de Altidore (me recordó muchísimo a Asprilla, pero un poco menos técnico), la seguridad de Onyewu en la segunda parte y la lucha de Bradley en la mitad de la cancha. Estados Unidos es un equipo muy complicado. Se cierran bien atrás y te pueden matar en la contra. Dempsey y Donovan no hicieron un gran partido en ataque, pero presionaron durante todo el partido (Mourinho estaría orgulloso). Hacen un fútbol bastante feo, pero el compromiso de sus jugadores es gigante. Los veo complicando, y mucho, a equipos grandes.
El arranque del partido hacía pensar en una goleada británica. Lennon muy activo por su banda, Gerrard comandando el equipo desde su arquería hasta la contraria, Heskey pivoteando y metiéndose entre los centrales, y EE.UU. confundido ante tal arremetida. Ahí llegó el gol de Gerrard, tras una gran habilitación de Heskey y parecía que pronto llegarían más, pero no llegaron. Es gracias a esto, que el planteamiento de Capello se empezó a desbaratar. Salir con un doble pivote Lampard-Gerrard te sirve para arrancar con la presión con la que arrancó Inglaterra, ahogando al rival, para sentenciar el partido en la primera media hora. Es como un boxeador que sale a noquear en el primer round: pegas y pegas y pegas, esperando que el rival se caiga, pero si no se cae, tienes que cambiar la estrategia, o te vas a terminar cayendo tú. Ahí es donde veo el error de Capello, en no saber corregir, en no entender que tener a Lampard y Gerrard no te va a servir de nada, si no hay alguien que le dé equilibrio al mediocampo; en no darse cuenta de que si tienes a Carrick en el centro del campo, cubriéndole las espaldas a Lampard y Gerrard, éstos tienen más opciones de desequilibrar en 3/4 de cancha, lo que hace que Rooney no se tenga que sacrificar tanto en la mitad de la cancha (increíble el partido que jugó. Entendió mejor lo que pasaban con el equipo que el propio Capello).
Tengo la impresión de que Inglaterra puede pasar un muy mal rato, si le toca proponer. Lo suyo es presionar, aguantar y tirar contras mortales; si les cambias el guión, se atascan por completo y no logran conseguir los espacios que necesitan. Siguen siendo candidatos, pero si se encuentran con un equipo que haga lo que hizo EE.UU hoy, se las van a ver muy feas. Las alarmas tienen que estar prendidas, por la cantidad de ocasiones de cabeza que permitieron. Sorprende ver a Inglaterra defender tan mal por arriba.

Lampard-Gerrard: no hay manera de que ambos tengan un partido de regular para arriba a la vez. Si uno juega bien, el otro lo hace mal, Si uno juega excelente, el otro, pésimo.Eso desbalancea y enreda al equipo. ¿Será que tiene remedio? ¿Será que hay con quién? ¿Será que el técnico tiene bolas?
ResponderEliminarEs así, pero ¿quién se atreve a sentar a alguno de los dos? Es muy raro lo que les pasa, sobre todo porque parecieran jugadores que se pudieran complementar muy bien, pero lo que hacen es estorbarse.
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