La "Furia Roja", que se sacudió medio siglo de pava en Austria con su triunfo en la Eurocopa 2008, es la que trae el toque delicado, la técnica, el pase preciso, la habilidad: manejada por los jugadores que son el cerebro del Fútbol Club Barcelona, Xavi Hernández y Andrés Iniesta, que traen un aire del conjunto de Pep Guardiola a la selección nacional.
Es la España de los pequeños, los hábiles, los rápidos. Junto a Xavi e Iniesta, Xabi Alonso es un talentoso recuperador de balones que se adapta con facilidad a cualquier estilo de juego. Sus reemplazos también son estrellas en sus equipos: Cèsc Fábregas y Sergio Busquets. En las alas, atrás quedó el tiempo del portentoso Joaquín para dar paso a más cómplices de la "revolución bajita": Navas, Silva, Mata y Pedro podrían jugar todos en la blaugrana y ninguno notaría quien es quién, salvo por el físico. Del grupo, los dos primeros son los más talentosos, aunque el tinerfeño tienen la ventaja de haber compartido minutos con el "6" y el "8" de la roja, con lo que se podría quedar con un puesto en la oncena titular.
Adelante, un nuevo miembro del club catalán hará las veces de matador: el efectivo David Villa, quien con su velocidad y tino de cara al arco hace de España una potencial selección goleadora (para muestra, el partido de preparación contra Polonia).
Las dudas rojas vienen en la defensa y con la incorporación de Fernando Torres. "El Niño" se viene recuperando de una lesión y no es posible conocer si su agilidad estará al 100% para adaptarse rápidamente al estilo de juego propuesto por Vicente del Bosque. Atrás, Puyol y Piqué deberían ser la dupla de centrales, con Sergio Ramos y Capdevilla en las bandas. Las salidas del madridista deben ser controladas, pues "Tarzán" ya no es tán rápido para cubrirlas. Capdevilla no tiene ningún sustituto natural y, de lesionarse, el técnico ibérico podría tener un verdadero dolor de cabeza.
Con todo, España viene a Sudáfrica con el plantel mejor integrado, el juego más vistoso y el cartel de favorito colgado en el pecho, una posición bastante inusual. La clave es ver como manejan la presión.
Brasil, el espejo de Dunga
La presión es algo a lo que están acostumbrados los pentacampeones, que siempre llegan a la cita mundialista como contendores. Lo que van a extrañar es el "Jogo Bonito", la marca de fábrica del fútbol "canarinho". Este Brasil no es de 15 toques, o de dribles espectaculares. Es una selección que viene a "hacer el trabajo", como lo hacía su técnico, Dunga, cuando vestía sus colores nacionales.
Gilberto Silva y Felipe Melo, puntales del mediocampo, no son precisamente Sócrates y Zico. Son hombres de pierna dura, de marca fuerte y de pase largo. La magia la producen los volantes de ataque, Kaká, Robinho y Elano, jugadores capaces de desequilibrar a cualquier defensa. El primero busca redimirse tras una campaña floja en su estreno con la casaca madridista. Robinho tal vez busca su regreso a la gran palestra del fútbol, luego de pasar del club merengue a un Manchester City que no es uno de los titanes de Europa.
Luis Fabiano y Nilmar demuestran que hay continuidad en la delantera, pero que el pool de atacantes brasileños de calidad ya no es tan vasto como antes.
Juego Bonito y Jogo Feío. Ambas selecciones podrían encontrarse en la final del Mundial. Dos estilos, dos maneras de ver al fútbol. Si alguno de los dos es el que termina prevaleciendo, marcará el rumbo hacia donde se dirija el deporte por los próximos cuatro años.

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