miércoles, 9 de junio de 2010

Italia, el campeón sin batuta

 
Roberto Baggio, Alessandro Del Piero, Francesco Totti, Andrea Pirlo. Estos cuatro nombres tienen en común el que llevaron las riendas de los equipos italianos en los últimos cinco campeonatos mundiales de fútbol. ¿Quién es el “elegido” cuando la azurra se presta a defender el título? Parece que nadie.



Cuando el fútbol evoluciona hacia la conducción de balón, hacia el dominio de los Xavi y  los Iniesta, a llevar el balón pegado a la bota y dar el pase mortal, Italia parece  no darse cuenta.  Marcelo Lippi, quién los llevó a la gloria en Alemania 2006 a base de motivación -el Calcio estaba envuelto en el escándalo de compras de partidos y eso funcionó como un catalizador para que el grupo se uniera y defendiera su fútbol-, continúa apostando por la fuerza: por cada Cèsc hay un Gattuso, para Messi un De Rossi. El Catenaccio está más vigente que nunca en la mente de los italianos.

Y eso es una involución. En el pasado mundial, Totti y Pirlo conminaron a sus laterales -Grosso y Zambrotta- a ir adelante, a jugar la pelota en campo contrario. Cuatro años más tarde, el mismo Zambrotta ocupa la banda derecho, más lento, pero con la pierna más dura. Menos ofensiva, más defensa. La fórmula usual en la Squadra.

Pero lo que más preocupa es la falta de un cerebro, de un director de orquesta en el centro del campo. Si bien el Giallorosso Di Rossi es el más talentoso del grupo de medios y volantes, no posee el trato de balón que le puede dar Pirlo o Del Piero -curiosamente relegado de la selección luego de un año aceptable con la Juventus. No hay un relevo, un genio, un desequilibrio que represente un elemento sorpresa para los rivales.

El fútbol italiano tiene una gran cantera de defensas y atacantes. Tanto así que destacados veteranos, como Luca Toni, quedaron relegados de la selección. Pero es su falta de creadores lo que le pone un handicap a la hora de revalidar su título. “No nos importa que no seamos favoritos”, dijo Lippi en declaraciones a la prensa. Nunca lo han sido, excepto en su propio mundial en 1990, batidos por Cannigia y una mala salida de Walter Zenga. Con Italia nunca se sabe, amanecerá y veremos.

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